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Entradas etiquetadas como ‘mujeres’

La Vida Según Galeano – Mujeres

La vida según Galeano era un programa del canal Encuentro (Argentina) donde éste narraba con su particular manera, historias sobre diferentes temas. Hoy comparto el capítulo dedicado a las Mujeres.

Que lo disfruten!!!

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Las mujeres suspicaces, criticas y rebeldes … estorban

En: Desacatofeminista.com 

Una mezcla de suspicacia, critica y rebeldía en una sola mujer además de explosiva puede ser inapropiada. Desde la adolescencia una frase me ha intrigado, y es esa que surge en medio de la seducción amorosa y que te cataloga como una mujer inteligente, una especie de “ser especial” que se convierte en objeto de Conquista (con C mayúscula, similar a la Conquista de Abya Yala por los europeos).
Siempre me he interrogado por qué los hombres dicen eso, pues muchas veces ese adjetivo es usado como “piropo” (cuando lo dicen en referencia a las mujeres se convierte en un piropo!!!), y surge aunque hayas tenido pocas conversaciones con ese hombre o aun solo recién le conoces. Entonces “eres una mujer inteligente” termina siendo una frase-formula que hace parte de algunos libretos de cortejo, y que tiene como contraparte la otra formula, mucho más común de referencia a las mujeres: es que ellas son brutas!
La inteligencia ha sido dominantemente asociada a los hombres, y las veces que es relacionada con las mujeres no deja de tener connotaciones problemáticas. Habría entonces que discutir qué es inteligencia reconociendo que todas y todos la poseemos y que ésta es una capacidad que se desarrolla de acuerdo a ciertas condiciones a las que hombres y mujeres tenemos acceso en contextos determinados (Burbuja y Bombón, 2012). Siempre recuerdo la frase de un profesor que decía que las mujeres éramos brutas para las matemáticas, y el hecho de que una de nosotras fuera igual o mejor que algunos chicos era para él parte de una excepción que confirmaba la regla!
Pero volviendo a la inteligencia y las seducciones, si, de seguro que a los hombres les gustan las mujeres “inteligentes” pero a una porción de ellos con el objetivo de “cazar”, poner bajo control y domesticar a esas mujeres listas. Por eso a algunos de ellos no les gustan mucho las mujeres suspicaces, criticas y rebeldes. Ya saben las feministas de la segunda ola que para los hombres de izquierda ellas fueron un reto pues su militancia las hacía más atractivas ya que les permitía a ellos mostrar que podían seducirlas! Eso sumaba a su capital político simbólico: líder, de izquierda, intelectual y además Conquistador de feministas, una especie difícil de “caz(s)ar” ….!!!!
A muchos hombres les gustan las mujeres que se ven inteligentes pero sólo hasta cuando ellas la practican. Cuando la ponen en uso en una conversación algunos se espantan, molestan, irritan y/o se les sale el macho. Sobre todo si la conversación les reta su inteligencia! En esos momentos surgen estrategias de dominación como la cancelación del diálogo, y no hay estrategia más patriarcal que cancelar la posibilidad de conversar si la menina te debate!!!!!!
El patriarcado silencia a las mujeres de distintas maneras. Una más es el ninguneo, esa pasiva forma de violencia que se caracteriza por no prestar atención a alguien, o hacer que no se le presta atención. Esa estrategia, ah tristeza!, también la utilizan feministas y mujeres que se suponen están construyendo desde otras orillas no patriarcales, – inclusive o sobre todo – en espacios de debate político y académico.
Vale, sí, no todos los hombres son iguales. Otros “dialogan” contigo de una manera que dicen que te escuchan pero no lo hacen, y otros te anulan en la conversación tratando de demostrar que ellos son los que saben. En esos casos opinan sobre todo, incluso sobre lo que no tienen ni idea. Hay otros que son más “decentes,” pero que no pueden disimular lo molesto que les resulta que las mujeres opinemos. Hay hombres que no toleran mujeres suspicaces, rebeldes, subvertoras del orden, con capacidad critica, y mucho menos si ellas son feministas pues estas les mueven el piso patriarcal que les sigue dando a ellos un lugar privilegiado en el mundo.
Todos estos hombres les temen a las mujeres y en ese temor se vuelven hombres aburridos, cobardes, violentos, competitivos e ignorantes. En dos palabras: amargadamente patriarcales.

Bellota

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CUANDO LAS CABEZAS DE LAS MUJERES SE JUNTAN ALREDEDOR “DEL FUEGO”

Alguien me dijo que no es casual… que desde siempre las elegimos. Que las encontramos en el camino de la vida, nos reconocemos y sabemos que en algún lugar de la historia de los mundos fuimos del mismo clan. Pasan las décadas y al volver a recorrer los ríos esos cauces, tengo muy presentes las cualidades que las trajeron a mi tierra personal.

Valientes, reidoras y con labia. Capaces de pasar horas enteras escuchando, muriéndose de risa, consolando. Arquitectas de sueños, hacedoras de planes, ingenieras de la cocina, cantautoras de canciones de cuna.

Cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor de “un fuego”, nacen fuerzas, crecen magias, arden brasas, que gozan, festejan, curan, recomponen, inventan, crean, unen, desunen, entierran, dan vida, refunfuñan, se conduelen.

Ese fuego puede ser la mesa de un bar, las idas para afuera en vacaciones, el patio de un colegio, el lugar donde jugábamos en la infancia, el salón de una casa, el corredor de una facultad, una cerveza en el parque, la señal de alarma de que alguna nos necesita o ese tesoro incalculable que son las quedadas a dormir en la casa de las otras.

Las de adolescentes después de un baile, o para preparar un examen, o para cerrar una noche de cine. Las de “vente el sábado” porque no hay nada mejor que hacer en el mundo que escuchar música, y hablar, hablar y hablar hasta cansarse. Las de adultas, a veces para asilar en nuestras almas a una con desesperanza en los ojos, y entonces nos desdoblamos en abrazos, en mimos, en palabras, para recordarle que siempre hay un mañana. A veces para compartir, departir, construir, sin excusas, solo por las meras ganas.

El futuro en un tiempo no existía. Cualquiera mayor de 25 era de una vejez no imaginada…y sin embargo… detrás de cada una de nosotras, nuestros ojos.

Cambiamos. Crecimos. Nos dolimos. Parimos hijos. Enterramos muertos. Amamos. Fuimos y somos amadas. Dejamos y nos dejaron. Nos enojamos para toda la vida, para descubrir que toda la vida es mucho y no valía la pena. Cuidamos y en el mejor de los casos nos dejamos cuidar.

Nos casamos, nos juntamos, nos divorciamos. O no.

Creímos morirnos muchas veces, y encontramos en algún lugar la fuerza de seguir. Bailamos con un hombre, pero la danza más lograda la hicimos para nuestros hijos al enseñarles a caminar.

Pasamos noches en blanco, noches en negro, noches en rojo, noches de luz y de sombras. Noches de miles de estrellas y noches desangeladas. Hicimos el amor, y cuando correspondió, también la guerra. Nos entregamos. Nos protegimos. Fuimos heridas e inevitablemente, herimos.

Entonces… los cuerpos dieron cuenta de esas lides, pero todas mantuvimos intacta la mirada. La que nos define, la que nos hace saber que ahí estamos, que seguimos estando y nunca dejamos de estar.

Porque juntas construimos nuestros propios cimientos.

Somos más sabias, más hermosas, más completas, más plenas, más dulces, más risueñas y por suerte, de alguna manera, más salvajes. Y en aquel tiempo también lo éramos, sólo que no lo sabíamos.

Porque cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor “del fuego” que deciden avivar con su presencia, hay fiesta, hay aquelarre, misterio, tormenta, centellas y armonía. Como siempre. Como nunca. Como toda la vida.

 

Simone Seija Paseyro

Todas somos hermosas!

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