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En: Desacatofeminista.com 

Una mezcla de suspicacia, critica y rebeldía en una sola mujer además de explosiva puede ser inapropiada. Desde la adolescencia una frase me ha intrigado, y es esa que surge en medio de la seducción amorosa y que te cataloga como una mujer inteligente, una especie de “ser especial” que se convierte en objeto de Conquista (con C mayúscula, similar a la Conquista de Abya Yala por los europeos).
Siempre me he interrogado por qué los hombres dicen eso, pues muchas veces ese adjetivo es usado como “piropo” (cuando lo dicen en referencia a las mujeres se convierte en un piropo!!!), y surge aunque hayas tenido pocas conversaciones con ese hombre o aun solo recién le conoces. Entonces “eres una mujer inteligente” termina siendo una frase-formula que hace parte de algunos libretos de cortejo, y que tiene como contraparte la otra formula, mucho más común de referencia a las mujeres: es que ellas son brutas!
La inteligencia ha sido dominantemente asociada a los hombres, y las veces que es relacionada con las mujeres no deja de tener connotaciones problemáticas. Habría entonces que discutir qué es inteligencia reconociendo que todas y todos la poseemos y que ésta es una capacidad que se desarrolla de acuerdo a ciertas condiciones a las que hombres y mujeres tenemos acceso en contextos determinados (Burbuja y Bombón, 2012). Siempre recuerdo la frase de un profesor que decía que las mujeres éramos brutas para las matemáticas, y el hecho de que una de nosotras fuera igual o mejor que algunos chicos era para él parte de una excepción que confirmaba la regla!
Pero volviendo a la inteligencia y las seducciones, si, de seguro que a los hombres les gustan las mujeres “inteligentes” pero a una porción de ellos con el objetivo de “cazar”, poner bajo control y domesticar a esas mujeres listas. Por eso a algunos de ellos no les gustan mucho las mujeres suspicaces, criticas y rebeldes. Ya saben las feministas de la segunda ola que para los hombres de izquierda ellas fueron un reto pues su militancia las hacía más atractivas ya que les permitía a ellos mostrar que podían seducirlas! Eso sumaba a su capital político simbólico: líder, de izquierda, intelectual y además Conquistador de feministas, una especie difícil de “caz(s)ar” ….!!!!
A muchos hombres les gustan las mujeres que se ven inteligentes pero sólo hasta cuando ellas la practican. Cuando la ponen en uso en una conversación algunos se espantan, molestan, irritan y/o se les sale el macho. Sobre todo si la conversación les reta su inteligencia! En esos momentos surgen estrategias de dominación como la cancelación del diálogo, y no hay estrategia más patriarcal que cancelar la posibilidad de conversar si la menina te debate!!!!!!
El patriarcado silencia a las mujeres de distintas maneras. Una más es el ninguneo, esa pasiva forma de violencia que se caracteriza por no prestar atención a alguien, o hacer que no se le presta atención. Esa estrategia, ah tristeza!, también la utilizan feministas y mujeres que se suponen están construyendo desde otras orillas no patriarcales, – inclusive o sobre todo – en espacios de debate político y académico.
Vale, sí, no todos los hombres son iguales. Otros “dialogan” contigo de una manera que dicen que te escuchan pero no lo hacen, y otros te anulan en la conversación tratando de demostrar que ellos son los que saben. En esos casos opinan sobre todo, incluso sobre lo que no tienen ni idea. Hay otros que son más “decentes,” pero que no pueden disimular lo molesto que les resulta que las mujeres opinemos. Hay hombres que no toleran mujeres suspicaces, rebeldes, subvertoras del orden, con capacidad critica, y mucho menos si ellas son feministas pues estas les mueven el piso patriarcal que les sigue dando a ellos un lugar privilegiado en el mundo.
Todos estos hombres les temen a las mujeres y en ese temor se vuelven hombres aburridos, cobardes, violentos, competitivos e ignorantes. En dos palabras: amargadamente patriarcales.

Bellota

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Comentarios en: "Las mujeres suspicaces, criticas y rebeldes … estorban" (1)

  1. Y humildemente, pienso que también hay “algunos” que cuando destacamos la inteligencia en nuestras compañeras, lo hacemos con otro significado: el de celebrar que se trata de una mujer que ha sabido construirse y superar las miles de trabas que la sociedad y algunos hombres os ponen aún en pleno Siglo XXI, reivindicándoos con vuestra acción diaria como Mujer. Completas por vosotras mismas, y que habéis sabido destruir o saltar por encima de los constructos de “sexo débil”, tan arraigados en la mente y la cultura de muchas personas de ambos sexos. Personalmente, la inteligencia de mi pareja me permite disfrutar del placer de que el trato diario suponga un constante aprendizaje. Se trata, al final, de mirar juntos hacia el mismo sitio, y una compañía que supone para cualquiera de ambos un reto, (y lo planteo más en el nivel intelectual que el de “objetivo de caza y domesticación”), y un ejemplo en muchos aspectos, es el estimulante perfecto para crecer mientras se recorre el camino de la vida, desde mi punto de vista.

    Entiendo la parte de denuncia de ese terrible “calladita estás más guapa” que tantas veces habréis tenido que soportar mis compañeras, y el grito de rebeldía hacia esa actitud que aplasta, cuenta con mi voz también. No es cierto, es mucho mejor una vida en lucha que un minuto en silencio. Sin embargo, creo que hasta cierto punto, el propio artículo cae en el enfoque que denuncia, al afirmar que la mezcla de “suspicacia, critica y rebeldía” es explosiva en una mujer. Desde mi punto de vista, esa afirmación perpetúa el cliché de que un hombre que es capaz de dar un “puñetazo en la mesa”, tiene “las gónadas muy bien puestas”, mientras que si lo hace una mujer “es una histérica”.

    Otra de las denuncias que comparto es la de la actitud de “castigo”, de indiferencia y ninguneo, actitudes que acaban por convertir la voz de la persona que lo sufre, casi siempre una mujer, en un “ruido de fondo”, al que no hace falta prestar atención, o que “aburre”, o “cansa”. He visto muchas veces esa forma de actuar, asociada muchas veces a la falta de conversación en la pareja, para no dar pie a una conversación en la que él se pueda rentir superado intelectual, vivencial o experiencialmente, y no he podido evitar que se me retuerza el estómago cada vez que lo veo, aunque he acabado por optar (y creo que es un error por mi parte), por no decirle a quien es objeto de ese ninguneo un “pero no ves lo que está haciendo???”

    Por aportar al debate, no entiendo la referencia a los “libros de cortejo”,que me ha parecido una forma de reducir al absurdo la forma de relacionarnos entre nosotros/as, como si fueran actitudes cosificadas y banales. Quizás sea un falso sentimiento de diferenciación, pero creo que hombres y mujeres, como “animales superiores” no actuamos tan “sistemáticamente” como da a entender la expresión, que desde mi punto de vista acaba cayendo en convertir la interacción entre ambos géneros en algo simple, sistemático y previsible. Como digo, quizás sean ínfulas de grandeza provocadas por el constructo de que somos “animales racionales”, pero me interesaba aportar mi punto de vista personal.

    Gracias por el artículo!

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